Barcelona   16-02-2019  
   Como nació Dianética
1945 - 1949 - El desarrollo de una ciencia de la mente  

En 1945, el Sr. Hubbard fue internado en el Hospital Naval de Oak Knoll en Oakland, California, al quedar parcialmente ciego y con los nervios ópticos dañados e incapacitado por lesiones en la cadera y en la espalda. Entre los 5.000 pacientes navales y de Infantería de Marina en Oak Knoll había cientos de ex prisioneros americanos liberados de los campos japoneses de las islas del Pacífico Sur. Muchos estaban en una condición terrible por inanición y otras causas, incapaces de asimilar proteínas.
En un intento por resolver este problema, los médicos de la Marina les administraban testosterona, la hormona masculina. Este tratamiento médico, sin embargo, no lograba resultados efectivos en todos los pacientes y el Sr. Hubbard aprovechó la oportunidad no sólo para ayudar a sus compañeros de servicio, sino para probar, en la práctica, una teoría que había desarrollado. 

“Todo lo que trataba de establecer”, escribió, “era si la mente controlaba al cuerpo o si el cuerpo controlaba la mente. Por lo tanto, si en algunos de estos pacientes las hormonas no funcionaban y en algunos de ellos lo hacían, podría haber una razón mental. Si aquellos pacientes en los que no funcionaban tuvieran un bloqueo mental grave, entonces era obvio que sin importar la cantidad de hormonas o tratamiento médico que cualquier persona recibiera, no se pondría bien. Si la mente fuera capaz de imponer tanta restricción sobre el cuerpo físico, obviamente el hecho, que comúnmente era considerado verdad, de que la estructura regulaba la función, sería falso. Me propuse probar esto... No estaba interesado en endocrinología sino en resolver si la función controlaba a la estructura o si la estructura controlaba a la función”.

Caso tras caso, encontró que al utilizar las técnicas que había desarrollado, pacientes que previamente no respondían, mejoraban de inmediato con el tratamiento médico una vez que se eliminaban los bloqueos mentales.

De hecho, la función controlaba a la estructura. Como el Sr. Hubbard observó en ese momento: “El pensamiento es el que manda”.

Este fue un concepto revolucionario, contrario a las concepciones equivocadas que habían plagado la filosofía oriental y la ciencia durante siglos.

Cuando se restableció la paz al final de la guerra, el Sr. Hubbard inició inmediatamente pruebas posteriores sobre lo funcional de sus asombrosos descubrimientos. Esta fue una investigación intensiva. Seleccionó como sujetos a personas de todas partes: de Hollywood, donde trabajó con actores y escritores; de Savannah, Georgia, donde ayudó a pacientes de un hospital para enfermos mentales profundamente perturbados y de Washington, D. C., de la ciudad de Nueva York, de Nueva Jersey, Pasadena, Los Ángeles y Seattle. En total, antes de 1950, había ayudado personalmente a más de cuatrocientas personas, con resultados espectaculares. Usó los mismos procedimientos para curar las lesiones y heridas que él había recibido, y en 1949 recuperó la salud por completo.

Al volver a Washington, D. C., el Sr. Hubbard compiló sus dieciséis años de investigación sobre la condición humana, escribiendo el manuscrito Dianética: La Tesis Original, un ensayo que describía los principios que usaba. No lo ofreció para que se publicara; dio una copia o dos a algunos de sus amigos, quienes le hicieron copias rápidamente y lo enviaron a sus amigos, quienes, a su vez, lo copiaron y lo enviaron a otros. De esta manera, Dianética pasó de mano en mano y llegó a ser conocida en todo el mundo. Corrió la voz de que había hecho un sorprendente descubrimiento revolucionario. 

L. Ronald Hubbard había encontrado la fuente de la aberración humana y había desarrollado una técnica funcional acerca de la mente. Dianética había nacido.

Poco después, se encontró literalmente inundado de cartas donde le pedían más información sobre la aplicación de sus notables descubrimientos. Con la esperanza de ponerlos a la disposición del público en general, y debido a la insistencia de los que estaban trabajando con él en aquel entonces, ofreció sus descubrimientos a la Asociación Médica Americana y a la Asociación Psiquiátrica Americana. La respuesta fue de lo más instructivo. Las instituciones de salud no sólo afirmaban no tener interés en su obra, sino que se rehusaban a siquiera examinar sus resultados.


1950  - El libro que inició un movimiento: Dianética: El poder del pensamiento sobre el cuerpo 

Los amigos y asociados de L. Ronald Hubbard estaban horrorizados con las respuestas de los defensores de la salud. Por un lado, había cientos de historias de caso con testimonios entusiastas de aquellos que habían estudiado y usado Dianética y miles de cartas de gente que quería saber más. Por otro lado, había unos cuantos “expertos” que habían recurrido a 220 voltios de corriente eléctrica para curar los problemas de la mente, que nunca habían estudiado el tema de Dianética, pero que a pesar de todo, no lo querían.

Y así se tomó la decisión. L. Ronald Hubbard iría directamente al público con un manual, detallando sus descubrimientos y las técnicas que había desarrollado. Nunca antes había existido un texto semejante acerca de la mente, una obra escrita expresamente para el hombre de la calle.

“Va a aparecer algo nuevo en abril que se llama Dianética”, escribió el columnista nacional Walter Winchell el 31 de enero de 1950. “Una nueva ciencia que funciona con la invariabilidad de la ciencia física en el campo de la mente humana. Por todos los indicios, demostrará ser tan revolucionaria para la humanidad como el primer descubrimiento y utilización del fuego por el hombre de las cavernas”.

La predicción de Winchell resultó ser correcta.

Dianética: El poder del pensamiento sobre el cuerpo se publicó el 9 de mayo de 1950. La respuesta fue instantánea y abrumadora. Casi de la noche a la mañana el libro se convirtió en un best-séller y al editor le llegaron nada menos que 25.000 cartas y telegramas de felicitación, que llegaban a raudales a la editorial no sólo de Estados Unidos, sino también de Canadá, el Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y Japón. El libro llegó a la lista de best-séllers del New York Times, donde permaneció semana tras semana, mes tras mes. Dianética entonces se publicó en el extranjero: primero en el Reino Unido e Italia, para siempre cambiando la vida de L. Ronald Hubbard y, como veremos, la vida de millones de personas.
La publicación de Dianética: El poder del pensamiento sobre el cuerpo marcó el comienzo de una nueva era de esperanza para la humanidad, y con ello una nueva fase en la vida de L. Ronald Hubbard. El primer indicio de que iba a ser una figura pública llegó inmediatamente después de la publicación de Dianética. Aunque el Sr. Hubbard ya tenía planeada otra expedición después de terminar su libro, fue tan grande la respuesta popular a su obra que tuvo que cambiar esos planes. Así, en vez de explorar las islas cercanas a Grecia, pronto se encontró dando conferencias sobre Dianética en salas llenas de gente por toda la nación. Fue también entonces cuando se formó en Elizabeth, Nueva Jersey, la primera Fundación Hubbard de Investigación de Dianética y la gente empezó a llegar en tropel desde Norte y Sudamérica y Europa para estudiar las nuevas técnicas y descubrir más acerca del tema.

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